El presidente norteamericano – disculpen los mexicanos, que siempre añaden con toda la razón, que ellos también son norteamericanos, y como mínimo mesoamericanos – se ha convertido en el personaje de la temporada. Unos dicen que está chalado, otros que es un ignorante, otros que lo único que busca es más dinero del que tiene, etc., etc. Es muy posible que todos tengan algo de razón, pero yo añadiría que tiene una personalidad en la que todo se mezcla, incluida una buena dosis del deseo de hacer de su país una finca propia donde sea él quien mande, al estilo de los antiguos monarcas que no se preocupaban demasiado de mejorar su país sino de hacerlo más grande y más temido por los demás.
Porque de lo contrario cómo
nos explicaríamos su enfrentamiento con Canadá. Su deseo de hacerse con
Groenlandia para después hacer lo mismo con el Polo Norte, solo se explica si
previamente se hace con Canadá. De este modo tendría expedito el camino para
que sus tropas ocuparan Groenlandia. Lo que pueda hacer Dinamarca no lo considera
un obstáculo.
Entretanto sigue haciendo de
las suyas. Por ejemplo, ha expulsado del eden a un científico francés que
ha vuelto a su país ante los ojos de toda Europa que se cuestiona cómo
conseguir que todos los científicos europeos vuelvan a sus países para que sus
investigaciones queden a este lado del Atlántico; también ha expulsado a una
doctoranda turca manifestante por la libertad. Eso sí, detenida, encapuchada y
subida a un avión de urgencia para que no perturbe el prístino ambiente norteamericano.
Hoy nos anunciará formalmente
el alza arancelaria, esa medida que perjudica nuestras exportaciones y hará
subir los precios en el mercado de su país. Se verá quien meterá la marcha atrás.
Nuestro gobierno europeo se ha apresurado a elaborar un kit de supervivencia. Seguramente
hubiera sido más práctico llegar a acuerdos bilaterales con Japón y China, e
incluso con Rusia en el caso de que pare esa guerra absurda con Ucrania. Es de
suponer que la política criminal sionista seguirá en sus trece apoyada por los
que siempre la apoyan.