Tras el “trabajo” realizado por el presidente alemán Adolf
Hitler antes y durante la Segunda Guerra Mundial, matando sin tasa a ciudadanos
hebreos, no importa de dónde fueran, el sentir general de los españoles sobre
ese pueblo devino, fuera como fuere, en simpatía. Tal fue el número de judíos
muertos y maltratados que cualquier persona hubo de cambiar su sentir a la
vista de ello. Los españoles descubrimos, a espaldas del régimen franquista, la
cantidad de judíos que, en distintos países, a veces en contra de sus
gobiernos, habían destacado en cualquiera de las ciencias habidas y por haber.
Parecía mentira que hubiera tantos músicos, escritores, pintores, científicos,
banqueros también, claro está. Y que se habían desarrollado en ambientes
difíciles, por no decir adversos. Pues bien, ese aprecio por lo judío, giró 360
grados en contra con la labor que llevaron a cabo en la reciente guerra de Gaza,
o como queramos llamarla. Y ahora con el mismo gobernante, cuyo nombre ni quiero
pronunciar, se emperran en otra guerra que quizás no tenga el desenlace que
ellos desean. Estoy seguro de que, sea cual sea ese desenlace, van a tener bajas
propias, menos que los iraníes quizás, pero si importantes como para convencer
a sus ciudadanos.
Bueno, ya saben ustedes, a poco que me hayan leído, que,
entre mis variados defectos, no está el de chulo, o atrevido; ese tipo de cosas
que reflejan al que se expresa ante los demás siendo amante de la violencia o
de la chulería, por ejemplo. Puedo expresarme tranquilamente si les digo que
estoy satisfecho con el presidente del gobierno español. Y no por el conjunto de
su labor en la política nacional, ni porque tenga buen tipo o sea más o menos
guapo. A mí también me adornan esas virtudes, recuerdo cuando mi madre me
repetía, qué guapo eres, hijo mío. Bien, se preguntarán ustedes a qué viene este
comentario, así que les diré que ni más ni menos por el acierto que ha tenido
negando al Pelopanoja el uso de las bases conjuntas para un uso claramente
asesino. Su discurso del día pasado es un desecho de perfección, el que no han
tenido sus colegas de la UE, que presiden países mayores que el nuestro y con
mayor experiencia. Tras la matanza perpetrada durante la guerra de Gaza no
esperábamos tan pronto otra demostración de infamia o falta de categoría moral,
como queramos llamarlo. En ambos casos se ha producido el vil bombardeo sobre
niños que no tienen culpa alguna, como no sea el haber nacido. También porque
hace falta tener bastante valor, que no han tenido los demás, enfrentándose con
el Pelopanoja en cuestión, porque nunca es fácil y sí muy arriesgado.
Hay una gran diversidad de maneras para calificar a ese
individuo. ¿Hace así las cosas porque está un tanto tocado del bolo? ¿Es que
una persona así puede tener la facultad de arrastre que es notoria? Se han dado
suficientes casos de personas que se han levantado con países enteros, pero
pequeños. Pero casos como el suyo y por dos veces es algo difícil. Y además
siendo socio en esos asesinatos con el país que sufrió a mediados del siglo
pasado una persecución a muerte por el gobierno nazi de Alemania. Si algo pudo
haber aprendido de ese otro individuo, era esto, pero hay cosas que los perros
nunca pueden aprender. El caso es que ahí nos encontramos a los herederos de las
tres religiones que nunca supieron llevarse bien.
Conviene recordar que las tres mayores religiones del mundo
provienen de una misma raíz monoteísta, a saber, por antigüedad, el judaísmo,
el cristianismo y el islamismo, teniendo el mismo origen, el recuerdo de
Abraham. Se las conoce como las religiones del libro, a saber, la Torá, la
Biblia y el Corán, respectivamente. De modo que guerras entre ellas para ver
cuál avanza más, no debe extrañarnos. Ayer se vio en la tele cómo rezaban el
Pelopanoja y sus secuaces, cuadrilla de energúmenos de mucha juventud y poca
educación, esa liturgia que tienen los evangelistas, que es una versión gringa
del cristianismo.
Debemos preguntarnos también el porqué de ese ataque. Si recordamos
que antes cayó Venezuela y ahora está a sus órdenes; si consideramos que China
se abastece de petróleo entre Venezuela e Irán, va quedando claro, con el
cierre del estrecho de Ormuz, que las fuentes de suministro chino de ese espeso
líquido se ponen cuesta arriba para los orientales.
Nadie puede saber cuál acabará siendo el desenlace final de
estos acontecimientos que el Pelopanoja ha puesto en marcha para incrementar su
bolsillo particular; no pensemos que es por otro motivo relacionado con la mejora
de su propio país, sino, repitámoslo de nuevo, su bolsillo particular. Lo que
pase con su país le importa un diablo, como a los ciudadanos que le hacen
reverencias, lo cual es incomprensible.
Apretémonos el cinturón y a esperar el devenir de los
acontecimientos.