sábado, 13 de junio de 2026

Personas y otras cosas






 El segundo acceso al poder de un individuo, americano por más señas, al que nadie, en condiciones normales puede comprender, conllevó un temor que fue creciendo. Solventó a su modo el asunto de Venezuela; quiso hacer lo mismo con Groenlandia, encontró resistencia y lo dejó; cayó en los brazos judíos, creyendo que tenía el mejor apoyo y falló. Ahora se encuentra donde estaba y no le sale barato. Se duerme en cualquier lugar, pero parece que solo lo vemos nosotros; otros seguramente ven magníficas ocasiones para alimentar sus bolsillos. Eso puede convertirse en nuestra seguridad si sabemos verlo, pero no nos podemos fiar de la inteligencia de esos sus secuaces ni de su afán por el dinero. Entretanto, Cuba sigue viviendo su embargo desde 1961, tras la derrota americana en Bahía Cochinos a manos del ejército cubano, preguntándose cuando le tocará su turno. Y Gaza, expuesta a los bombardeos judíos. Aparte de estos detalles, el individuo en cuestión es y promulga la extrema derecha. Apoyó, incluso económicamente, la victoria de Milei en Argentina y así les va a los argentinos; en España tiene a Vox como corresponsal y podría mantener y apoyar cualquier otro elemento político de ese estilo. En general, cuando uno observa la evolución de los partidos europeos de extrema derecha, hasta ahora grupúsculos políticos, casi siempre se puede observar el acercamiento hacia el sujeto del que estamos hablando. Y más importante ese acercamiento cuanto más notable es el país; estamos hablando de países como Inglaterra, Alemania, Italia o Francia. ¿Podemos imaginarnos esa situación?

 Y hay otro individuo que, obviamente, tampoco clasifico en la categoría de Personas. De origen sudafricano ha hecho su carrera en USA, en esa área nueva que está basada al 100% en los conocimientos de todos los demás, siendo actualmente el hombre más rico del mundo: no tiene otra idea que incrementar su riqueza -y su poder, claro está- riqueza que actualmente sobrepasa el billón de dólares, si es que podemos imaginarnos cuánto es un billón, y claro está, de aquí en adelante la carrera por alcanzar los dos billones será más rápida, como pueden imaginarse ustedes. Sí, es ese individuo que, al comienzo de esta legislatura, salía con el presidente americano cuando éste promulgaba una ley y nos la enseñaba para que fuéramos entendiendo el percal, y él con su propio hijo, que aún ni podía andar. Increíble, ¿verdad?