lunes, 9 de marzo de 2026

El Pelopanoja

 




Tras el “trabajo” realizado por el presidente alemán Adolf Hitler antes y durante la Segunda Guerra Mundial, matando sin tasa a ciudadanos hebreos, no importa de dónde fueran, el sentir general de los españoles sobre ese pueblo devino, fuera como fuere, en simpatía. Tal fue el número de judíos muertos y maltratados que cualquier persona hubo de cambiar su sentir a la vista de ello. Los españoles descubrimos, a espaldas del régimen franquista, la cantidad de judíos que, en distintos países, a veces en contra de sus gobiernos, habían destacado en cualquiera de las ciencias habidas y por haber. Parecía mentira que hubiera tantos músicos, escritores, pintores, científicos, banqueros también, claro está. Y que se habían desarrollado en ambientes difíciles, por no decir adversos. Pues bien, ese aprecio por lo judío, giró 360 grados en contra con la labor que llevaron a cabo en la reciente guerra de Gaza, o como queramos llamarla. Y ahora con el mismo gobernante, cuyo nombre ni quiero pronunciar, se emperran en otra guerra que quizás no tenga el desenlace que ellos desean. Estoy seguro de que, sea cual sea ese desenlace, van a tener bajas propias, menos que los iraníes quizás, pero si importantes como para convencer a sus ciudadanos.

Bueno, ya saben ustedes, a poco que me hayan leído, que, entre mis variados defectos, no está el de chulo, o atrevido; ese tipo de cosas que reflejan al que se expresa ante los demás siendo amante de la violencia o de la chulería, por ejemplo. Puedo expresarme tranquilamente si les digo que estoy satisfecho con el presidente del gobierno español. Y no por el conjunto de su labor en la política nacional, ni porque tenga buen tipo o sea más o menos guapo. A mí también me adornan esas virtudes, recuerdo cuando mi madre me repetía, qué guapo eres, hijo mío. Bien, se preguntarán ustedes a qué viene este comentario, así que les diré que ni más ni menos por el acierto que ha tenido negando al Pelopanoja el uso de las bases conjuntas para un uso claramente asesino. Su discurso del día pasado es un desecho de perfección, el que no han tenido sus colegas de la UE, que presiden países mayores que el nuestro y con mayor experiencia. Tras la matanza perpetrada durante la guerra de Gaza no esperábamos tan pronto otra demostración de infamia o falta de categoría moral, como queramos llamarlo. En ambos casos se ha producido el vil bombardeo sobre niños que no tienen culpa alguna, como no sea el haber nacido. También porque hace falta tener bastante valor, que no han tenido los demás, enfrentándose con el Pelopanoja en cuestión, porque nunca es fácil y sí muy arriesgado.

Hay una gran diversidad de maneras para calificar a ese individuo. ¿Hace así las cosas porque está un tanto tocado del bolo? ¿Es que una persona así puede tener la facultad de arrastre que es notoria? Se han dado suficientes casos de personas que se han levantado con países enteros, pero pequeños. Pero casos como el suyo y por dos veces es algo difícil. Y además siendo socio en esos asesinatos con el país que sufrió a mediados del siglo pasado una persecución a muerte por el gobierno nazi de Alemania. Si algo pudo haber aprendido de ese otro individuo, era esto, pero hay cosas que los perros nunca pueden aprender. El caso es que ahí nos encontramos a los herederos de las tres religiones que nunca supieron llevarse bien.

Conviene recordar que las tres mayores religiones del mundo provienen de una misma raíz monoteísta, a saber, por antigüedad, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, teniendo el mismo origen, el recuerdo de Abraham. Se las conoce como las religiones del libro, a saber, la Torá, la Biblia y el Corán, respectivamente. De modo que guerras entre ellas para ver cuál avanza más, no debe extrañarnos. Ayer se vio en la tele cómo rezaban el Pelopanoja y sus secuaces, cuadrilla de energúmenos de mucha juventud y poca educación, esa liturgia que tienen los evangelistas, que es una versión gringa del cristianismo.

Debemos preguntarnos también el porqué de ese ataque. Si recordamos que antes cayó Venezuela y ahora está a sus órdenes; si consideramos que China se abastece de petróleo entre Venezuela e Irán, va quedando claro, con el cierre del estrecho de Ormuz, que las fuentes de suministro chino de ese espeso líquido se ponen cuesta arriba para los orientales.

Nadie puede saber cuál acabará siendo el desenlace final de estos acontecimientos que el Pelopanoja ha puesto en marcha para incrementar su bolsillo particular; no pensemos que es por otro motivo relacionado con la mejora de su propio país, sino, repitámoslo de nuevo, su bolsillo particular. Lo que pase con su país le importa un diablo, como a los ciudadanos que le hacen reverencias, lo cual es incomprensible.

Apretémonos el cinturón y a esperar el devenir de los acontecimientos.