Al
fallecimiento del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, AMLO, que
así se le conocía, sucedió la persona que creció políticamente con él, la
actual presidenta Claudia Sheinbaum. AMLO tenía como antecedentes familiares
españoles una abuela de un pueblo cercano al mío. La señora Sheinbaum por la
vía de su padre desciende de una familia de judíos asquenazis, que son los
mayoritarios en el norte europeo, procedente de Lituania y su madre proviene de
Sofia, Bulgaria; ambos progenitores alcanzaron una educación universitaria, ya
en México, al igual que su hija, que estudió en la UNAM del Distrito Federal.
Fue segunda de AMLO y tras el fallecimiento de este, fue nombrada presidenta
del gabinete, como hemos señalado más arriba.
El partido que asimismo dirige, el Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena), si confiamos en lo que indica su nomenclatura, es un partido de izquierda cuyo objetivo no ha de ser muy distinto de los partidos que gobiernan en Colombia y en Brasil, cuyos presidentes respectivos Gustavo Petro, Luiz Inázio da Silva, o Lula, como se le conoce, están considerados de izquierda, sin lugar a dudas. Brasil tiene 213 millones de habitantes, México 130 y Colombia 53 millones, de modo que los tres son países muy grandes y lo que hagan ha de seguirse con atención. Se ha sumado también Uruguay, con su presidente Yamandú Orsi. Y sus 3 millones de uruguayos.
Pues
bien, una iniciativa del presidente español es la que va a reunir la semana
próxima en Barcelona a los representantes de Brasil y Colombia, habiéndose
sumado también el de Uruguay. Por su lado la presidenta mexicana se ha
autoinvitado porque ha entendido que era una oportunidad para restablecer las
relaciones oficiales con España dañadas por el asunto del trato cuando la
conquista, asunto del que hablábamos en el artículo “Quinientos años”. Es
decir, si no hay gran diferencia desde el punto de vista político-social, se
trata de salvar ese otro asunto que lleva ya quinientos años. Y también de
agradecer el trato dado a los españoles que hubieron de refugiarse en aquellos
países al final de la guerra del 36-39, fundamentalmente por parte mexicana.
Desde
el lado español la política iniciada por España con el gobierno actual puede
tomar mayor impulso y peso político en la situación actual. Me atrevería a
señalar que en el viaje a China nuestro presidente habrá aprovechado esa
oportunidad ante sus interlocutores; la adhesión de Portugal a este posible
grupo debiera ser tenida en cuenta.