Estas líneas de hoy forman la primera parte de un conjunto
de tres entregas con las que quiero poner de manifiesto lo que suele ocurrir
durante o después de las guerras, que no es otra cosa que aprovecharse, por
parte del lado que va ganando, para hacer algo que suele quedar para el futuro.
En esta primera entrega vamos a hablar de una película,
basada en una novela de los años 42-43 del siglo pasado, durante la Segunda
Guerra Mundial. El título es El puente sobre el Río Kwai, que muy
posiblemente pueda ser recodada por algunos de ustedes. La historia se basa en
el hecho de que el Ejército Japonés en su avance hacia Birmania se encontró con
ese dichoso río que le cerraba el paso. A su vez, fuerzas inglesas estaban de
retirada en esa misma orilla. El mando japonés discurrió que, utilizando
aquella mano de obra joven podría construir el puente; además era mano de
obra gratis. Pero no conocía el carácter británico, cuyo jefe alegó que la
Convención de Ginebra le excusaba de hacer trabajo alguno estando preso. El
Japonés puso a trabajar a los soldados ingleses y encerró a su homónimo inglés con
el pesar de sus hombres. Estos, se negaron a trabajar en tanto su jefe
permaneciera retenido en malas condiciones. Pero la obra no adelantaba hasta
que, ¡oh!, el propio jefe inglés cambia de idea y todos los ingleses y él
mismo, que conocía el oficio, aceptan trabajar en la construcción del puente,
para satisfacción de todas las partes: Los Japoneses tendrán su puente y los
ingleses demuestran su caballerosidad.
Esto venía a ser la situación en aquella orilla. Y en esto
se basó la novela y después la película, que se estrenó en 1957 y tuvo un gran
éxito. Yo, que soy de la cosecha del 46, la pude ver poco después y puedo decir que me gustó.
Era una película muy entretenida, con los actores de moda en aquella época, y tenía
una música que silbaban los soldados ingleses y que salimos todos del cine silbándola.
Y además, tiene una característica muy importante. Si
volvemos al primer párrafo, aunque más de uno considere que me he pasado, el
puente sobre el Kwai, existe en la actualidad y me permite escribir sobre un
par de historias que vendrán a continuación. La primera versará sobre la
utilización de prisioneros del Ejército Republicano en obras de un ferrocarril
del norte, y la segunda sobre algo que conocerán mejor: la construcción del Valle
de los Caídos, que tiene mucha más chicha.