Estas fotos tan mal hechas se encuentran a escasísimos metros de las fotos con las que he ilustrado los dos últimos articulillos. Es una pequeña parte de un parque ciudadano, que aún ofrece algún comentario posterior, pero no estoy seguro de que vaya a escribir sobre ello.
Pues bien, la primera foto, esa
especie de bosque blanco trata estrictamente sobre la Declaración Universal de
Derechos Humanos, la cual fue aprobada por la ONU en 1948: por primera vez se
admite y se proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad y todo lo que
quieran. Aquí se integran derechos civiles, políticos, económicos, sociales o
culturales, el derecho a la vida, la libertad, la educación, el trabajo o a
tener una vivienda digna. Cada árbol blanco contiene un recordatorio de tales
derechos, incluido el de tener esa vivienda, además digna. Eso es el
recordatorio que contiene la segunda foto.
Foto para la satisfacción de
todos aquellos que luchan por esos derechos que conforman la paleta de colores para
toda la humanidad. Entre sus contrarios puede contarse a los que piensan que se
puede y se debe tratar de alcanzar un bienestar individualmente; la inmensa
mayoría no piensa nada y busca, a ciegas, ese bienestar propio. Por otro lado,
ese niño que nace en el lugar más recóndito de la más intrínseca selva del
globo terráqueo, sería acreedor a cualquier derecho enunciado más arriba. Decimos
sería porque no todos los países ni mucho menos, suscribieron esta Declaración,
por lo que, en 1976, con la experiencia conseguida, se firmaron el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Pero aún el niño, al que hemos
hecho mención, seguirá sufriendo, porque si bien en la actualidad, todos los
países miembros de la ONU han ratificado, al menos, uno de los tratados básicos
de derechos humanos, y el 80% de ellos han ratificado cuatro, todavía no se
asegura que un niño desvalido tenga el mínimo necesario para subsistir.
Ya saben que, la Constitución
Española, artículo 47, dice que todos los españoles tenemos derecho a disfrutar
de una vivienda digna y adecuada, etc., etc. También saben que la Constitución es
fija y no se puede modificar, salvo que haya un acuerdo vía Congreso, que bien
se ocuparon los herederos políticos del Dictador para que esos cambios
fundamentales necesitaran una mayoría más que suficiente.
Produce cierta desilusión,
cierta angustia, saber que todo quedará igual. Hemos de recordar que hace unos
tres o cuatro años, cuando el gobierno español quiso implementar un impuesto de
2.500 millones de euros al sector bancario que andaba rondando los 30.000
millones de beneficios netos, respondió rápida la señora Botín advirtiendo de tal
barbaridad y que eso hundiría la banca española. No mencionó que ella ganaba al
año 13,77 millones de euros que suponían 226 veces más que el salario medio de
sus empleados. Como es lógico el ejemplo de la banca es uno entre todos los
sectores económicos nacionales; el afán recaudador de la clase alta y no tan
alta, crece año tras año en tanto que millones de españoles han de apañarse con
lo que humildemente ganen. Todavía esperamos aquellos 60.000 millones de ayudas
a la banca que el ex presidente Rajoy, prometió que la banca devolvería; parece
ser que no se han acordado. De otro lado, el año que ha acabado ha sido uno más
de beneficios en Bolsa, que ha conseguido en su conjunto un 14% de
revaloración. ¿Cuántos trabajadores en edad o jubilados invierten en ese
mercado? Por último, otro mercado como es el del alquiler de la vivienda
también ha conseguido ese último porcentaje de subida. ¿Hasta cuándo el
alquiler que paga el trabajador en España seguirá mejorando el beneficio de los
fondos americanos? Qué gran operación, a todas luces ilegal, fue vender a esos
fondos varios miles de viviendas construidos para ir solucionando ese problema.
Claro que la operación la llevó a cabo la esposa (Ana Botella, ex alcaldesa de
Madrid) del que nos dice que “el que pueda hacer algo que lo haga”. ¿Se refería
a eso?
Quousque tandem abutere, Catilina,
patientia nostra?
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