Ayer
hubo un grave y lamentable accidente de aviación. El dolor de los familiares de
las victimas es algo que no podemos medir a menos que hayamos vivido una
experiencia parecida.
A
visitar el lugar y dar el pésame a las familias presentes, han acudido, Holande,
Merkel, Rajoy y Mas, con sus consabidos séquitos. Todo ese dinero estaría muy
bien empleado si sirviera, al menos, para dos cosas:
La
primera, para que las conversaciones en la cabina de los aviones se graven en
tierra en tiempo real; así tendríamos una idea más segura sobre las causas del
accidente.
La
segunda, para que las compañías de seguros pagaran las indemnizaciones
inmediatamente; después, pueden seguir discutiendo entre ellas hasta la
eternidad.
Mientras
estas cosas no se arreglen –cosa que no me parece tan difícil, si hay voluntad-
las mencionadas visitas nos las podrían ahorrar; no sólo ahorraríamos dinero
sino, también, tranquilidad de espíritu.