Hasta
hace unos seis meses había, al menos, una cosa que teníamos clara: el gobierno
no hacía más que dar palos de ciego. Unos días decían una cosa y al siguiente,
la contraria; se veía claramente que no sabían por dónde andaban. ¡Hombre!, con
aquellos ministros y aquellas ministras; ¡con aquél presidente!
En
cambio, ahora es todo radicalmente distinto. El nuevo gobierno destila
sabiduría, no solo financiera. Son personas todas con una gran formación, gente
seria y de orden. Y comunican bien, empezando por el Presidente.
¿Y
qué decir del partido que sostiene al gobierno? Su lideresa y su segundo, no
tienen nada que envidiar a los ministros, lo mismo podrían sustituirlos.
Lo
que no acabo de entender es cómo, siendo así las cosas, ni en Europa ni en el mundo
aún no se hayan dado cuenta. ¡Debe ser por lo de la herencia recibida!
¿Hasta
cuándo durará esta situación? ¿No podíamos haberla recibido a beneficio de
inventario?