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lunes, 20 de septiembre de 2021

El caso Castor

 Este artículo ha sido publicado en la revista OPMachinery, en su número de agosto-septiembre.




http://literharturas.blogspot.com/2016/05/el-castor.html


http://literharturas.blogspot.com/2016/06/el-castor-y-la-limpieza.html


http://literharturas.blogspot.com/2017/05/a-vueltas-con-el-castor.html


https://www.publico.es/sociedad/caso-castor-querella-5-exministros-florentino-perez-fraude-millonario-castor.html


https://literharturas.blogspot.com/search?q=Siempre+El+Castor 18 de septiembre de 2018




Los links que se relacionan más arriba, ordenados por riguroso orden de aparición en escena, son la reseña de los diferentes artículos que hemos compartido con ustedes para tratar exclusivamente acerca del Castor. Como pueden ver nos remontamos hasta mayo de 2016, cuando el proyecto habíase ya acabado.


Pueden ustedes releerlos o, si lo prefieren, podemos hacer un sucinto resumen de todos y cada uno de ellos con la única intención de ponernos al día. Así, en el de mayo de 2016, se relata cómo se lleva a efecto la construcción del artilugio que podemos ver frente a la costa norte de la provincia de Castellón, y cómo el Estado (el papá Estado si quieren) se carga ineludiblemente con un muerto de cuatro mil setecientos y pico millones de euros por una operación cuyo coste inicial era de unos seiscientos; es decir, entre todos nosotros estamos pagando, vía presupuestos y precio del gas, esa demasía de cuatro mil millones de euros en el exclusivo beneficio de una constructora y de unas entidades bancarias que han mediado en la operación.


En el del mes siguiente, junio de 2016, se menciona la siguiente cuenta a pagar, consistente en el mantenimiento del Castor en su punto de anclaje, mantenimiento que no sabemos a cuánto ascenderá, ni el coste final de su desmontaje que será seguramente aún mayor. Pero tampoco debemos preocuparnos, las empresas privadas se beneficiarán de ello y los bancos financiarán la operación con pingües beneficios; para pagarlo todo ya estamos los españoles.


En el artículo del mes de mayo de 2017 dejábamos constancia del informe del Massachusetts Institut of Technology estableciendo una nítida correlación entre las inyecciones de gas en el Castor y los temblores registrados en la costa – léase en Vinarós, Benicarló y Peñíscola, aunque afortunadamente sin daños ni coste en vidas humanas. El informe valorado en seiscientos mil dólares, no discernía si fuera mejor sacar el gas, por el riesgo de que la pérdida de presión en el subsuelo provocara más temblores; esto no se ha decidido aún, falta encontrar quién se moje en tal vaticinio, ergo los costes de mantenimiento continúan acumulándose.


El siguiente link, de septiembre del 2018, del diario independiente Público, da cuenta de una querella criminal ante la Audiencia Nacional contra los ex ministros Joan Clos, Miguel Sebastián, Magdalena Álvarez, Elena Espinosa y José Manuel Soria, y los empresarios Florentino Pérez (ACS) y Recaredo del Potro (Escal UGS) por un delito de prevaricación, fraude a la administración y malversación de caudales públicos. Como es de suponer esa querella en una Administración de Justicia como la española tendrá una andanza lenta hasta decir basta.


Finalmente, en el último link del 18 de septiembre de 2018, titulado Siempre el Castor, hacemos mención a la intervención administrativa en este proceso de la actual Vicepresidenta Tercera y Ministra de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático; nada de lo acaecido y conocido desde esa fecha nos ha inducido a cambiar la idea exculpatoria sobre ella en este proceso.


Y por añadir lo último publicado, el periódico La Información dedicaba el día 21 de junio un extenso y documentado artículo que arranca el 5 de junio de 2008, fecha en la que se publicó en el BOE la concesión de explotación (nunca mejor bautizada) de almacenamiento subterráneo de hidrocarburos. Se centra en los daños que esa explotación ha originado en las poblaciones limítrofes de dos comunidades autónomas. Alcanar, en la provincia de Tarragona, con unos 10,000 habitantes, Vinaroz, ya en Castellón con casi 30,000, Benicarló con algo menos, y finalmente Peñíscola con otros 8,000 habitantes, constituyen una conurbación de casi 80,000 personas en un tramo de costa de escasamente 25 kilómetros; industria, agricultura en una huerta feraz en la que el regadío viene de la época mora, comercio, y turismo dan asiento y prosperidad a la comarca. Pero según La Información ha habido un sector claramente perjudicado con la instalación del Castor: la pesca. Su empleo se ha reducido a un 35 o 40% de lo que era antes. Unas fuentes se refieren al tubo sumergido que transportaba el gas hasta la planta de tierra; el tubo una vez soldado se cubría con rocas para su protección; ahora esa formación supone un inconveniente para la pesca de arrastre, que, dicho sea de paso, es productiva para el pescador pero puede ser dañina para la conservación de las especies. Otros dicen que si se cruza ese tubo se puede romper el arte de pesca, y hay quien señala que el número de peces ha disminuido porque la plataforma desprende luz y hace "que el pescado no se acerque a esa zona". En definitiva, las embarcaciones que formaban las flotas de los distintos puertos señalados han bajado de un total de 78 unidades a una cifra de unos 40 actuales.


Visto lo acaecido nos podemos preguntar ¿cuál será la siguiente novedad en esta larga historia? Y sobre todo, ¿a cuanto ascenderá finalmente la factura?. Porque dudas sobre quien la va a pagar, yo no tengo ninguna.














lunes, 10 de septiembre de 2018

Siempre el Castor






Siempre el Castor, es el título que se me ha ocurrido para esta entrada, a pesar de que estoy seguro de que no será la última vez que escriba sobre este asunto.
Arriba encontrarán, por orden de aparición en escena, las otras ocasiones que hemos tratado este acuático asunto. En alguna de esas entradas hemos hablado de los gastos que se derivarían del mantenimiento de las dichosas instalaciones. Pues bien, los versos de Neruda que también hemos citado, ya no son de mucha utilidad: ya los astros no titilan a lo lejos, ahora hemos de aguzar la mirada, y solo el conocimiento que tenemos de esta parte del Mediterráneo nos permite encontrar ese perfil de la plataforma del Castor en la noche veraniega. Sí, señores, para aminorar la cuenta de mantenimiento se ha decidido rebajar la potencia lumínica instalada. Al menos esa es mi conclusión, aunque hay amigos que me señalan que sigue igual, y que lo que ha mermado es mi capacidad visual.
Y, solo por aportar un dato más, les contaré quien firmó la DIA (Declaración de Impacto Ambiental) que permitió seguir adelante en este proyecto que ya ven ustedes en qué ha concluido. La actual Ministra de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático, Teresa Rivera era a la sazón Secretaria General del Cambio Climático, cuando el anterior gobierno socialista de Zapatero abordó el proyecto del Castor, y en esa tesitura le tocó firmar dicho papelito. Hemos de entender que esa firma es una de tantas que le ponen en la carpeta cada semana a una persona en su puesto, proyectos que vienen de la escala funcionarial, con los vistos buenos reglamentarios, visados por el propio gabinete y con todas las garantías habidas y por haber.
Teresa Rivera es una persona de reconocido prestigio internacional en asuntos de medio ambiente y cambio climático, prestigio que no creo que se vaya a ver mermado por aquella firma que entiendo tenía un cariz meramente administrativo y venía de un ministerio que ni siquiera era el suyo. La decisión política de acometer dicho proyecto, calificado de estratégico, pero enfrentado a movimientos ecologistas, está sometida a un proceso civil que algún día verá la luz y al que ella es ajena. No se preocupen, tampoco habrá culpables que nos ayuden a los ciudadanos de a pie a pagar la factura.
Para esto nos valemos y sobramos solos. Como siempre.


miércoles, 21 de febrero de 2018

Las radiales




Está a punto de consumarse la fantástica operación de las radiales. Bueno, de las radiales y de otras dos autopistas fuera de Madrid, en concreto, en Alicante y Murcia, en total nueve tramos de autopista para los que se elaboró un estudio de tráfico que excedía en dos dígitos la realidad –claro, así, las autopistas resultaban rentables- en tanto se minusvaloró, se supone que a posta, el coste de las expropiaciones de los terrenos concernidos, lo cual beneficiaba a los amigos de siempre.
El resultado no podía ser otro que la quiebra, pero para eso está el papá Estado, que socializa las pérdidas y privatiza los beneficios. Mientras la ciudadanía siga votando como lo viene haciendo estos asuntos seguirán produciéndose de la misma manera. La corrupción tiene variadas formas de concretarse; los corruptos responden siempre a la misma ideología y a la falta de ética.
El 14 de diciembre de 2016 nuestro amigo Lucas nos hablaba de este asunto de las radiales. Pueden leerlo en el siguiente link : https://literharturas.blogspot.com.es/search?q=lucas+y+las+radiales .
Un caso muy similar lo constituye la construcción, contra la opinión de los ciudadanos directamente concernidos, del depósito submarino del Castor, en aguas de Vinarós. El link correspondiente es https://literharturas.blogspot.com.es/search?q=el+castor . Léanlo también, contribuye a completar el panorama.
Así, paso a paso, se va construyendo esta España de la que el gobierno se muestra tan orgulloso.

viernes, 6 de mayo de 2016

El Castor





Este artículo se publicó en el número de abril de la revista OP Machinery.


El castor, según Wikipedia, es un mamífero roedor semiacuático, muy conocido por su habilidad natural para construir diques en ríos y arroyos.
Pablo Neruda escribió “Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir por ejemplo: La noche está estrellada y titilan, azules, los astros a lo lejos”. Recuerdo siempre estos versos cuando contemplo la noche sobre el Mediterráneo, desde Peñíscola, y bajando la vista hasta el horizonte veo un titilar de luces más fuerte que los demás pero que no es, obviamente, ningún astro.
Sí, es el Castor -lo que comúnmente llamamos el Castor-, algo que nos recuerda a esas plataformas petrolíferas que todos hemos visto alguna vez, y que permanece anclada en esa parte de la costa, a una distancia de  veintitantos kilómetros mar adentro. Por otra parte, en el término municipal de Vinarós, cuatro kilómetros al interior, perfectamente visible desde la autopista AP-7 y muy fácil de identificar, está la planta de regasificación. Ambas instalaciones, la de tierra y la del mar, son las dos patas de un proyecto consistente en almacenar gas aprovechando un viejo yacimiento petrolífero agotado y sito bajo la plataforma. Este depósito nos permitiría tener gas disponible si por cualquier causa España tuviera problemas de suministro.
Por lo que verán más adelante, este tipo de obras es un ejemplo de la manera con la que las grandes empresas constructoras españolas, parte de la marca España, han ido forjando sus imperios. Veamos: El Estado, siente la necesidad de ese depósito estratégico y lo saca a concurso. La constructora española –en este caso, ACS- busca la tecnología específica para el caso y la encuentra en una empresa canadiense. Entre ambas crean una nueva sociedad, sesenta y seis por ciento española y el resto canadiense, que será la encargada de llevar adelante el proyecto. No se les escapa a ustedes que la financiación del proyecto va a basarse en el encargo por parte del Estado español, que será quien pague. Y que además, se establece una cláusula que viene a decir que si por cualquier causa, incluido el dolo, la construcción no se llevara a término, el Estado estaría igualmente obligado al pago. Vamos, que con esas condiciones cualquier empresa habría tenido acceso a la financiación precisa. Cabe preguntarse por qué razón el Estado no aborda por sí mismo ese tipo de proyectos. ¿Tiene alguien la respuesta? Al margen de la consabida de que lo privado es mejor, claro.

Recabados los informes pertinentes favorables, entre ellos el del Instituto Geográfico Nacional, se inicia y termina la obra en los plazos más o menos previstos, si bien como suele ocurrir en este tipo de obras, del presupuesto inicial de unos 600 millones de euros se llega a la cifra final de 1.300 en números redondos. Se comienza a inyectar el gas en el subsuelo marino pero, enseguida empiezan a producirse una larga serie de temblores, algunos de una potencia nada despreciable. Comienzan las quejas y denuncias de diversos organismos afectados, y se decide la paralización de los trabajos. El Estado solicita un informe al Instituto Geológico y Minero, que establece la relación causa-efecto entre las inyecciones de gas y los sismos. Al final, se paraliza el proyecto y el Estado procede, de acuerdo con el condicionado del contrato explicado más arriba, al abono a la constructora de los 1.300 millones. Y finalmente  -por el momento, no se puede descartar nada- en este mes de febrero, el Estado ha vuelto a satisfacer otra partida de 250 millones, por gastos de operaciones no satisfechos.
El coste final estimado de toda la operación que los españoles tendremos que pagar, vía factura del gas durante los próximos 30 años, ascenderá a la suma de 4.731 millones. Es decir, lo que iba a costar 600 millones se ha multiplicado por ocho.
Los españoles hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Pero algunos españoles lo siguen haciendo.