miércoles, 17 de mayo de 2023

Sean felices







Sin ánimo de polemizar quiero recordar a ustedes, incluidos los asiduos y los que tengan buena memoria, un par de entradas en este blog para que los más animosos puedan leerlas. La más reciente se titula Contra ETA se vivía mejor, y la publiqué el 25 de octubre de 2021; la otra es del 1 de marzo de 2014, y su título es Contra Franco se vivía mejor.


Pienso, y no soy el único, que el franquismo que tantos cientos de miles de españoles mató, se mantiene vivo, y no solo en los que aún viven de aquella época ni tampoco en sus retoños; solo hemos de fijarnos en el partido alternativa al gobierno actual, heredero directo de dicha ideología. Por el otro lado, la sangre de los asesinados por el extremismo nacionalista aún gotea. Y de ambas cuestiones tratan las dos entradas de que les hablo. La amnistía en un caso y la justicia en el otro pusieron punto final para que la política encontrara su lugar y las diferencias ideológicas se traten por medios democráticos.


Me atrevo a decir que este es el deseo de la inmensa mayoría de los españoles, los que se sienten como tales y los que no. La persona ama primero a su familia, después a sus amigos y finalmente a la tierra chica, que es la mejor y más bonita del mundo. Hasta ahí llega mi nacionalismo.


Los partidos en liza presentan sus programas y han dejado un reguero de acciones llevadas a cabo. En eso es en lo debemos fijarnos. Voten lo que les parezca más oportuno y sean felices. Ese es el mejor objetivo vital.


Pueden buscar las entradas mencionadas muy fácilmente si pinchan en la columna de la derecha en el año, después en el mes, y finalmente en el título.



 

lunes, 15 de mayo de 2023

Lucas y el agua


Este artículo ha sido publicado en la revista OP Machinery en su número de abril.




Como quiera que Lucas se brindó amablemente a hablarme del agua –¿será que a este hombre se le está endulzando el carácter?- he decidido llamarle, no sea que cambie su disposición de espíritu, y pedirle que me hable de la dichosa agua, que cada día está en peor situación.

- Hola Lucas, no quiero abusar de tu paciencia pero sí que me cuentes algo del agua, como me prometiste, siempre que te venga bien, claro está.

- No te preocupes, lo haré, pero piensa que hay mucho que decir del H2O e imagino que nos tomará, sin ser exhaustivos, para dos o tres charlas. Porque tu querrás hacerlo en varias entregas, ¿verdad?

- Pues sí, ya sabes. Oye, ¿y eso del H2O qué es?

- Muy fácil, hombre, se trata de la fórmula del agua, es decir, una molécula de agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxigeno: eso es el agua.

- Bien, bien, sigue.

- Vale, has de saber que el agua está en el origen de la vida, de cualquier tipo de vida, incluida la animal y, por supuesto, la nuestra, y sin agua la vida no sería posible. Esto es bien sabido por toda la humanidad, pero como al mismo tiempo siempre se ha podido disponer de agua, nuestro comportamiento con el agua consiste en disponer y consumir.

- Ya, claro.

- Hace ya más de diez años, el Foro Mundial del Agua nos recordaba que la época del agua fácil ya había acabado, denunciando que hasta 50 años atrás las políticas del agua en todo el mundo habían consistido en aportar siempre más agua, en tanto que se debiera haber entrado en políticas de regulación de la demanda, como haríamos con cualquier bien escaso; esto, como queda dicho, hace ya medio siglo, y todavía hoy nos limitamos a emitir consejos sobre su utilización, esperando que el mensaje cale en la población. Entretanto, y habiéndose declarado su disposición como un derecho para toda la humanidad, la realidad es, sin atisbo de mejora, que unos 1.000 millones de personas carecen de acceso al agua y otros 2.600 millones no disponen de saneamiento básico, por lo que 1,5 millones de menores de 5 años fallecen anualmente por esta causa. Es decir, la mitad de la humanidad tiene muy graves problemas de falta de agua.

- O sea que comienza a ser grave.

- No, no, ya lo es. El principal usuario del agua es la agricultura, que consume más del 70% del agua, en tanto el regadío por aspersión o por goteo, que es más sobrio en el consumo no está lo suficientemente extendido debido a su coste y a la nula política de los poderes públicos, por lo que sigue aumentando la proliferación de pozos de extracción clandestinos que están acabando con los acuíferos. Si escuchamos la opinión de los agricultores, sean pequeños productores o multinacionales del sector, nos dirán que tienen derecho al agua como todo el mundo, que les cuesta sacarla y que prestan un servicio al obtener alimentos para una humanidad en necesidad. Hay algo de cierto en este tipo de respuestas, pero quizás debiéramos preguntarnos y preguntarles dónde está escrito que puedan obtener el agua que consumen, o que si no será cierto que el agua, de ser de alguien, lo será de todos, y que ellos se benefician – las más de las veces notablemente – de su exclusivo uso, como lo demuestra que inviertan en su obtención y en su aprovechamiento exclusivo. Pensemos simplemente en los manantiales de aguas medicinales o simplemente potables. ¿Tiene algún sentido que esos manantiales sean de propiedad privada? ¿no debiéramos, más bien, considerar el agua como bien público? En fin, hay tantas preguntas que hacerse que no terminaríamos nunca. Y esperemos que el aire que respiramos no sea el día de mañana, como el agua, una propiedad particular.

-¿Pero qué me dices Lucas?

-Lo que oyes, y aún más: pienso que entretanto si hay que regar debiera hacerse solo en fincas de titularidad pública, nunca privadas.

-Bueno, bueno, Lucas, ahora tengo que dejarte, pero 

te volveré a llamar si no tienes inconveniente.

-Cuando quieras, estoy disponible.

-Hasta luego, Lucas!




 

martes, 2 de mayo de 2023

Libros de sobra

 



Una estructura en madera que aparenta suficiente resistencia, con cuatro pisos idénticos para albergar cualquier volumen; estructura protegida a su vez por una armadura de material plástico de fácil montaje que proporciona rigidez al conjunto y soporta otro plástico impermeable para evitar la intemperie y dotado de cremallera para acceder a su interior. En lo más alto, imitando los frontones griegos, podemos leer en su tímpano trae y lleva libros de sobra.


El conjunto parece estar bien anclado al suelo, apoyado sobre unos troncos que nos permiten ver restos de una arena que quizás sea el sobrante de un ligero hormigonado, capaz de soportar algún viento; el resto, ya lo ven ustedes, verde por doquier, una pared con muchos años encima, rocas y más verde, y al fondo un cielo azul para que confiemos en una larga vida para el conjunto y se haga la voluntad de su creador, que entiendo es que el paseante curiosee el contenido y tome el libro que más le guste, lo lea, y lo restituya después, si se acuerda. Igualmente el paseante puede dejar un libro de su propiedad que ya haya leído. Hemos de suponer también que ese creador permanecerá al tanto para que esa biblioteca se mantenga erguida y se ocupará también de renovar su contenido. Para ello debe contar con una bien poblada biblioteca e ir alimentándola para que siga siendo la madre nutricia de esta callejera hija suya.


Quien haya experimentado un cambio de domicilio con su consabida mudanza sabe bien que se habrá visto obligado a hacer una selección entre todo el contenido del primer domicilio, no importa si había más o menos capacidad de almacenamiento. Porque todos sabemos que en las casas hay muchos trastos cuyo traslado no merece la pena, ello por razones muy variadas. Los libros de sobra, como su dueño los ha clasificado, han encontrado un buen acomodo y, por supuesto, un inmejorable destino, cual es que otras personas puedan leerlos.


Hasta hace pocos años la relación entre el relato y el lector era la imprenta; hoy en día ha dejado de ser, al menos, la única relación. Cada día hay nuevas formas de acercarse a la lectura, léase bibliotecas, cada vez más y mejor provistas, hay dispositivos electrónicos que nos permiten leer y abultan menos, e incluso hay audios que nos evitan leer y solo hemos de escuchar. Aunque haya muchos – entre los que me incluyo – para quienes manosear el libro, sostenerlo entre las manos, volver página o tomar notas, sean actividades de las que no deseamos libranos. En cualquier caso estoy completamente seguro de que, a pesar de todas las ventajas citadas, disponer de una biblioteca en plena calle será de agradecer por los vecinos.


Que en un pueblo tan pequeño como es Celorio, encontremos esta biblioteca a disposición de los viandantes, el mismo pueblo en el que leímos hace unos pocos años colgando en la pared de un bar un soneto dedicado a su belleza, y que trajimos a este blog, es algo para resaltar y agradecer.


Vean ustedes de qué estamos hablando: