miércoles, 19 de diciembre de 2018

Lucas y el 21 de diciembre







Este asunto del Consejo de Ministros que el gobierno va a montar en Barcelona el viernes que viene se está adueñando totalmente de la actualidad. Tengo un montón de dudas, como todo el mundo, y la única opción es que Lucas me las aclare, si en esta ocasión, es ello posible.
-Lucas, ¿qué crees que va a pasar el viernes en Barcelona? Porque eso del Consejo puede acabar mal, ¿no te parece?
-Se sabrá cómo va a acabar el viernes por la noche, hasta entonces todo son conjeturas.
-Hombre, ya, pero, ¿cuál es tu opinión? ¿Qué me puedes decir?
-Vamos a ver si nos aclaramos: Barcelona, como Cataluña entera, está dividida, más o menos en la misma proporción, entre seguidores del nacionalismo y los que no lo son, ¿de acuerdo? Entre los primeros, otra mitad son más independentistas, si lo queremos llamar así, y los otros más partidarios de una salida negociada, digamos. Por consiguiente, podemos deducir que más del cincuenta por ciento de la población agradecerá, en estas circunstancias tan especiales, que el gobierno celebre un Consejo en esa ciudad; es una forma de que no se sientan tan solos frente a los nacionalistas. Yo supongo que eso es lo que persigue el gobierno, arropar a esa parte de la población de una forma explícita. Podríamos decir que los que votan al PP (si queda alguno) y los que votan a Ciudadanos debieran verlo así, a pesar de que sus dirigentes se pronuncien en contra. Ahí creo que el gobierno está demostrando más cintura y más estrategia que la oposición, ¿no crees?
-Bueno, es una forma de verlo…Pero, ¿y los manifestantes que van a salir a la calle?
-Están en su derecho, ellos lo piden, indican las calles, y la autoridad concede el permiso, señalando cuál es el recorrido que se autoriza y cuál el que no. Y monta el consiguiente dispositivo para mantener, si es posible, el orden. Se dice que va haber tanta policía, de distintos cuerpos, como cuando hay un partido Barça-Madrid. ¿Para un partido de fútbol nos parece normal, y para un Consejo de Ministros nos parece una barbaridad? Yo quiero dar por sentado que el gobierno va a llegar al lugar, que el consejo se va a celebrar, que después se reunirá Sánchez con Torra, y luego, cada uno para su casa.
-Pero ¿tú lo crees? ¿En serio?
-Claro, por eso te lo digo, no puede haber otra salida, es lo civilizado y lo que manda el sentido común. Otra cosa sería algo que me resisto a imaginar, porque podría ser el principio de una situación muchísimo más grave. No hay camino sin barro, ni conflicto sin solución. Eso lo sabe el gobierno, pero también lo saben los independentistas, y lo sabe la oposición al gobierno que les está haciendo el juego a estos últimos. Echando gasolina al fuego no se apagan los incendios, basta ya de cientocincuentaycincos y pongámonos a negociar. Recuerda que hubo un acuerdo entre un gobierno español y los nacionalistas, y fueron esos del 155 los que recurrieron al Tribunal Constitucional sabiendo que lo echaría abajo, ya que ellos lo habían nombrado. Ahora, ¿dónde estamos? ¿Quieren un 155 sin límite temporal, mandar otra vez la policía, aislar Cataluña, enviar los tanques? ¿Cancelar la democracia por una larga temporada, digamos cinco o diez años? ¿Es eso lo que proponen? ¿O matar catalanes de uno y otro bando?
-Bueno, bueno, Lucas, ojalá tengas razón.
-Eso espero yo también. El sábado me dirás.
-Vale, vale, hasta luego, Lucas, que tengo prisa.

martes, 18 de diciembre de 2018

Lucas y las elecciones andaluzas





Al igual que la inmensa mayoría de ustedes (imagino), yo me he llevado una considerable sorpresa con el resultado de las elecciones andaluzas del pasado domingo, día 2. Entenderán entonces que haya buscado a mi amigo Lucas, que nunca me defrauda, pues como está al tanto de todas las novedades, siempre tiene una explicación para todo.
-Hola Lucas, ¿todo bien?
-Sí, no me quejo. Pero tú no has venido para preguntarme cómo me encuentro…
-No, hombre, pero me alegro de ver que estás bien.
-Vale, vale, ¿y?
-Coño, Lucas, no das tregua… Mira, quería preguntarte sobre las elecciones de Andalucía. Seguro que te habrán llamado la atención.
-Bueno, hay cosas que sí y otras que no tanto. Que baje el partido que gobierna, que suba el que tiene soluciones para todo, aunque esa subida sea del 130%, que los que van unidos no alcancen juntos lo que lograban por separado…
-¿Y lo de Vox?
-Pues hombre, ¿qué quieres que te diga?, algún día tenía que suceder. Piensa que menos de Andalucía se ha hablado de todo, sobre todo de Cataluña vamos, que si la unidad de España, que si quieren romper España, que el process, que los presos, que la tumba de Franco, que si el Valle o la Almudena, que los presupuestos; vamos, de todo menos de Andalucía, excepto de que se gastaron 800 millones o no sé cuantos, en droga y en puticlubs, que hay que ser zafio para decir eso, una cosa que no se sostiene por ningún lado, y que ellos conocen bien, que si a los inmigrantes se les da una fortuna para que empiecen a vivir cuando llegan y después, un piso y un coche, y un vale para que les atiendan en el ambulatorio antes que a los que están en la sala de espera, que vamos ya por el 30% de inmigrantes, que…
-Bueno, bueno, Lucas, no exageres…
-Sabes que no exagero, es lo que cuentan, cuando la realidad es que la población inmigrante es, de media, el 10% del total, menos de la que había hace diez años, cuando éramos ricos.
-Pues la novedad en los resultados se ha producido en los municipios con muchos inmigrantes…
-No lo creas, ¡en los de mayor poder adquisitivo!
-Entonces, ¿cómo explicas el resultado en El Ejido?
-Es curioso, una población de casi 90.000 habitantes, con un veintitantos por ciento de inmigrantes fijos, la mayoría trabajando en los invernaderos, responsables del crecimiento histórico de la ciudad… ¿Sabes que era, y supongo que seguirá siendo, la ciudad con un mayor número de sucursales bancarias por cada mil habitantes, o como se mida eso? Esto indica que fluye el dinero, que corre, que abunda. Tú que has viajado tanto, habrás visto miles de camiones con la imagen del ándalo, en las autopistas europeas, todos esos vienen de El Ejido. Así que sí, pienso que será una población con tan bueno situación económica como con muchos inmigrantes.
-¿Entonces?
-Pues mira, según se ha analizado, los votos de Vox no han salido de los barrios más modestos, donde conviven los braceros del plástico, sean moros o sean cristianos; esos votos han venido de los barrios más acomodados, donde viven los empresarios que contratan a esa gente…
-¡Pero no puede ser, si piden la expulsión de los inmigrantes, eso va en su contra, precisamente!
-Piensa, piensa, los empresarios quieren ganar dinero, y cuanto más mejor, ¿de acuerdo?
-Sí, claro.
-Pues ahí tienes la explicación: quieren trabajadores que no estén legalizados, a los cuales puedan pagar aún menos. En definitiva: quieren esclavos. Esa es la realidad, convéncete. Quieren volver a un sistema menos desarrollado socialmente.
-¡Qué retorcido eres Lucas!
-No, soy sincero, piénsalo bien, no es nada descabellado.
-¡Hasta luego, Lucas!

lunes, 10 de diciembre de 2018

El bosón de Higgs


Este artículo se ha publicado en la revista OP Machinery, en su número de noviembre-diciembre




El bosón de Higgs


Venimos hoy sobre una noticia que el verano nos ha dejado y ha pasado casi desapercibida. No iba de fútbol, ni siquiera del Valle de los Caídos, y menciono este último asunto por la sencilla razón de que sea cual fuere la solución que se adopte, nada acabará, desgraciadamente, con la presencia omnipresente del franquismo en la sociedad española, principalmente en los dos partidos nacionales de la derecha, y en el ejército y la iglesia, supuestamente españoles. Por no hablar de la justicia, donde un sector bastante notable por su poder e influencia, pareciera añorar los tiempos del Tribunal de Orden Público… La noticia en cuestión pertenece al mundo de la ciencia, de la investigación, de los descubrimientos.
Einstein hizo su descubrimiento al analizar la fuerza de la gravedad de Newton. Llegó a la conclusión (demostrable) de que en un espacio no euclidiano, no plano, como en realidad es el espacio, que ya sabemos que se deforma por la gravedad, el tiempo se acelera en condiciones de baja gravitación, en tanto se ralentiza con una gravitación mayor. Pudo así encontrar explicación al fenómeno de la discrepancia de la órbita de Mercurio, que por ser el planeta más cercano al sol y, por tanto, estar bajo una mayor fuerza de gravitación solar, presentaba una diferencia anual en su posición orbital.
Pues bien, la noticia va, precisamente, de que en un observatorio astronómico chileno, científicos de la institución alemana Max Planck, observando un entorno cercano al planeta Mercurio han podido verificar la validez de la relatividad einsteniana espacio-tiempo: el tiempo se acelera en condiciones de baja gravitación, y viceversa, como hemos señalado arriba. Es decir, lo que suponía y anticipó Albert Einstein hace  un siglo, se revela cierto en estos momentos. Algo parecido a lo del bosón de Higgs; la mente humana estudia un problema que hasta ese momento ni siquiera se había planteado y emite una teoría que casi nadie, incluso entre los especialistas, comprende; después, pasado un tiempo, decenios a veces, otros científicos, quizás estudiando otros aspectos de la misma disciplina, demuestran empíricamente que aquello que había sido enunciado como una posibilidad necesaria, deviene cierta. ¡Imaginen ustedes ese momento!
Ese momento lo experimentó Peter Higgs al confirmarse, 48 años después de que su inteligencia lo proclamara, la necesidad de esa partícula que él consideraba imprescindible para la correcta interpretación del universo. Si el bosón de Higgs no existiera, usted no existiría, vienen a decirnos los científicos. Esa confirmación vino de la mano de experimentos realizados en el Gran Colisionador de Hadrones,  cerca de Ginebra, construido un poco antes. Stephen Hawking pidió –y consiguió- para Higgs el premio Nobel de Física. Ambos genios, Higgs vivo aún y Hawking desaparecido este año, vinieron a coincidir en señalar que Dios no es necesario en este proceso de creación del universo; Hawking lo expuso así: “Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo”.
Yo no tengo nada de teólogo, pero me pregunto si la necesidad de la existencia de un ser supremo seguirá siendo –para algunos- la misma que hasta ahora; para mí, el desarrollo exponencial del conocimiento humano y su capacidad ilimitada para comprender el mundo que nos rodea y contiene, y a nosotros mismos, es una senda que demuestra lo cierto de la evolución y la no necesidad de ninguna criatura superior, ni de diseño inteligente alguno. 
Nada tan hermoso y sugerente que el hombre, débil e insignificante como es, se sitúe ante el universo ignoto y magnífico; los dioses y las creencias han alumbrado el caminar de ese pequeño ser y se han creado hermosas mitologías en todas las civilizaciones –curiosamente, muchas de ellas ofrecen un parecido notable-, pero hoy la ciencia y el conocimiento son la única luz que puede guiar y procurar bienestar a esa mínima criatura en su paso vacilante por la vida.







lunes, 3 de diciembre de 2018

Notas de noviembre


He tenido que hacer una selección entre las muchas notas que noviembre me había dejado. Han quedado estas




Uno. La ciudadanía extremeña ha llevado a cabo una manifestación masiva –que no es la única que han celebrado, incluida alguna otra en Madrid- en protesta por el estado en que se halla la vía férrea –si se le puede llamar así- y el pésimo servicio consiguiente.
Ustedes no ignoran que desde 1982 los partidos que se han turnado en el gobierno de España han sido el PP y el PSOE, igual que en la propia comunidad extremeña, donde el primero de esos dos partidos gobernó en la anterior legislatura. Dicho esto, ¿imaginan ustedes quienes estaban al frente de la manifestación? ¡Bingo! Los dos máximos representantes de ambas formaciones, uno de los cuales es el presidente actual y el otro el anterior. ¿Y contra quién iba la referida manifestación? Contra ellos mismos. Increíble, ¿no?
¿Es tolerable tamaña desfachatez?

Dos. De un lado, un comentario que escuché en la radio, el pasado viernes día 23 de noviembre, de mañana, junto a mi mujer; de otro lado, una película que vi, también con mi mujer, el mismo día, en la segunda cadena de TVE, después de cenar.
En la radio, alguien hacía una recomendación para que cualquier mujer agredida sexualmente acudiera a denunciar el caso a comisaría, incluso antes de ir al hospital. Nos pareció razonable, siempre y cuando las lesiones sufridas se lo permitieran.
La película, titulada Sólo mía, dirigida por Javier Balaguer, interpretada por Sergi López y Paz Vega, estrenada en 2001 y gestada desde 1995, trata con acierto y plena vigencia el siempre candente y penoso delito de las agresiones machistas. El personaje interpretado por Paz Vega recibe de su abogado la misma recomendación que hemos referido cuatro líneas atrás, a lo que responde: y si me ha roto la mandíbula o las piernas,  ¿cómo lo hago?
Han pasado veinte años y la (mala) solución que se ofrece sigue siendo la misma; está claro que no sirve, y en el camino llevamos más de mil mujeres muertas, e incontables heridas, amén de la misma cantidad de  hogares destrozados e hijos sufriendo. ¿No hemos aprendido nada? 972 mujeres asesinadas por sus parejas desde 2003, cuando empieza el conteo, más 27 menores muertos; en este año, 45 mujeres y 3 menores.
El nuevo partido político Vox, que es posible que acceda al gobierno de Andalucía, tiene un particular punto de vista sobre la ley española de violencia de género y ha prometido derogarla cuando llegue al poder del gobierno de la nación. ¿Podemos pensar que estamos lejos de esa posibilidad?


Tres. El piloto de bólidos, Fernando Alonso, ha participado en su última carrera. La prensa y la televisión han dedicado al asunto la mayor atención: ya no correrá más (se dice). Se dice también que España ha perdido a uno de los mejores deportistas de su historia.
Cabría preguntarse un par de cosas, a saber: ¿Es un deporte conducir un bólido de carreras? O bien, ¿Es deporte una actividad que te puede proporcionar unos ingresos de decenas de millones de euros al año?
La otra pregunta, ¿es española la persona que fija su residencia en otro país para pagar allí menos impuestos? ¿Aunque se envuelva en la bandera española y/o en la asturiana?
Otras preguntas, aunque no tengan que ver con este señor del que estamos hablando. ¿Qué pintan miembros de la familia real española presenciando ese tipo de espectáculos? ¿Qué pensarán de eso los miles de españoles con contratos por horas, o con salarios de miseria, o con pensiones ínfimas?


Cuatro. Segundas partes nunca fueron buenas, nos advierte un viejo adagio español. El ministro de Asuntos Exteriores del actual gobierno, que se ganó una merecida fama de intelectual en su anterior época como ministro, parece estar en una situación de cuesta abajo y sin frenos.
Primero fue su disposición pública a hacer apuestas sobre asuntos políticos; recientemente, tras mantener una –digamos controversia- con un colega, adversario suyo en el Congreso, que motivó la expulsión temporal del mismo, y al que acompañaron sus compañeros de partido, permaneció sin motivo aparente alguno, de pie en su escaño,  para que pasaran uno a uno ante su mayestática presencia, camino del exterior de la cámara de los diputados; ahí, ante un gesto imperceptible de uno de ellos, en el que nadie vio lo que él denunció, acusó a ese mismo diputado de haberle escupido. Quizás su jefe de gobierno le haya agradecido estos hechos si su propósito fuera romper definitivamente amarras con un grupo parlamentario cuyos votos son imprescindibles para aprobar los Presupuestos Generales del Estado. En este caso –que todo es posible en política-, debiéramos preguntarnos qué sentido tiene continuar con esta legislatura.
Pero lo más grave que nos ha dejado este ministro, ha sido la constatación pública de su particular puerta giratoria. Mientras los españoles se batían en su lucha contra la crisis, nuestro hombre se empleaba como consejero en Abengoa, con un sueldo por encima de los 200.000 euros anuales. Desde su puesto en la comisión de retribuciones es admisible pensar que facilitara a su presidente de consejo y máximo accionista el cobro de  una indemnización en torno a los 12 millones de euros y otros seis al consejero delegado. Lo que sí ha trascendido es que se apresuró a vender acciones de su ex esposa horas antes de que la empresa presentara concurso de acreedores.
La falta de ética es tan evidente que uno se pregunta por qué el partido al que pertenece no borra definitivamente de su nombre los dos vocablos centrales.  


Cinco. Por abrumadora mayoría (PP, PSOE y Ciudadanos) el congreso de los diputados, permitirá a los partidos políticos enviar propaganda electoral al teléfono móvil sin consentimiento previo del ciudadano y sin que éste les haya facilitado nunca sus datos.
Prepárense pues, ya que vamos a tener dos campañas electorales el próximo año, para soportar el bombardeo de propaganda electoral que se avecina y que tendremos que sufrir, sin comerlo ni beberlo. Uno se las prometía muy felices ante la posibilidad –desechada, claro- de que las candidaturas nos llegaran al buzón, en un único sobre, enviado por la autoridad electoral. Ahora recibiremos todas y cada una de las listas electorales, por separado, en el buzón y en el móvil, por si fuera poco; amén de las ocurrencias que cada partido tenga para motivarnos, que serán muchas y variadas.
Pero lo más grave es lo que se niega que pueda ocurrir. Todos sabemos a estas alturas lo que son las fake news, las noticias falsas; sabemos que su uso no ha sido ajeno a los resultados del Brexit, al triunfo de Trump, y alguno otro proceso electoral; sabemos también que Steve Bannon, que no fue ajeno a esto y a las prácticas mucho más sibilinas y efectivas que puso en marcha la extinta Cambridge Analitycs, anda por el viejo continente en su campaña por facilitar el triunfo, al precio que sea, de la extrema derecha; hay quienes dicen que el partido a ayudar en esta campaña en España es ese nuevo (viejo) que ha dado la sorpresa en Andalucía… Uno se pregunta: ¿hacía falta poner alfombra roja a esta gentuza para que ejecuten sus designios? ¿O es que éstos son compartidos por más gente?



                 

martes, 20 de noviembre de 2018

20 de noviembre


No he encontrado nada tan sugerente como este artículo de Isaac Rosa, novelista y columnista en varios periódicos independientes, al que hoy he encontrado en El Mundo, como señalo a pie de página.





'NADA'
Por Isaac Rosa, novelista y columnista
En la España de 2018, tras 40 años de Constitución, no queda nada del franquismo. Nada. Absolutamente nada. Ni rastro. Todo lo que habitualmente identificamos como "herencia del franquismo" ya es responsabilidad de la democracia, que ha tenido más de 40 años para ponerle remedio. El Valle de los Caídos no es un resto del franquismo sino una desidia de la democracia. La tumba del dictador con sus misas diarias no es herencia del franquismo sino consentimiento de la democracia. Las fosas comunes no son una lacra del franquismo sino una vergüenza de la democracia. La impunidad condecorada de Billy el Niño y otros represores no es una imposición franquista sino una concesión democrática. Las cloacas policiales no apestan a franquismo sino a una democracia que no ha sabido o no ha querido desactivarlas. Que sigamos a la cola de Europa en indicadores sociales y educativos no es culpa del atraso de la dictadura sino de los sucesivos gobiernos democráticos que no lo han convertido en prioridad. La corrupción no es un legado del franquismo sino una marca de esta democracia. Los fallos sistémicos de los últimos años (incluido el problema territorial) no son resultado de una Transición hecha bajo presión y con ruido de sables, sino de los gobiernos que no han emprendido las reformas necesarias. Podría enumerar unos cuantos aspectos más que ensombrecen la España actual y que solemos señalar como "restos del franquismo", y no lo son, hace mucho que dejaron de serlo. Son auténticamente democráticos.

Diario El Mundo, 20 de noviembre de 2018.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Lucas y la exhumación






Hastiado de tanta noticia sobre los retrasos en la exhumación del inquilino del valle de Cuelgamuros, he decidido acudir en busca de Lucas en la esperanza de que él, que es hombre de recursos, tenga una solución para este problema que se está enquistando día tras día.
-¿Que qué haría yo, me preguntas?, me suelta a las primeras de cambio.
-Pues sí, le respondo, si es que hay alguna solución a mano.
-¡Como no la va a haber, y además la mar de sencilla!
-Cuéntame, cuéntame, le respondo ansioso.
-Pues mira, es muy fácil: se lleva a cabo la exhumación, se cita a los herederos del finado fuera del recinto, y se les hace entrega de los restos en una caja de cartón para que sea más manejable, y punto pelota.
-Pero…lo mismo se van a la Almudena…
-Que vayan donde les plazca, pueden enterrar los restos en una de las fincas que tienen, que seguro que tendrán su capillita y todo eso, pero si se van a la catedral, son muy suyos para hacerlo.
-La verdad es que no te entiendo, Lucas…
-Es muy simple, hombre, si se van a la Almudena, que ya sabes que es un vocablo que viene del árabe, y que, ¡oh, coincidencias de la vida!, el muerto se trajo de África fuerzas islámicas para defender la religión católica, el honor, y los prístinos valores de la España Inmortal, dónde si no va a estar mejor. De allí lo sacaban bajo palio cuando estaba vivo, así que lo pueden volver a sacar de muerto. Eso demostraría bien a las claras ante la ciudadanía,  que se pregunta si en una catedral católica pueden reposar los restos de un individuo con el currículo del finado, que hay una clara sintonía ideológica entre ambos entes, la iglesia y la carcunda nacional. Si no se autoriza, la familia buscará un sitio discreto y privado, y estamos como al principio, en lo de la capillita: asunto resuelto.
-¿Y ya está?
-Esa parte sí, pero en cualquiera de los dos supuestos, yo procedería a declarar institucionalmente que la religión, con todos los respetos, es cosa que pertenece a la esfera de lo privado, y que el que lo desee puede rezar en su domicilio, pero que esos actos no se pueden llevar a cabo en calles y plazas, solo en lugares cerrados, y acto seguido, denunciaría el Concordato con la Santa Sede, y los demás acuerdos que pueda haber con otras creencias religiosas, si existe alguno, y sometería iglesias, mezquitas, sinagogas, conventos, y demás construcciones registradas a nombre de instituciones religiosas de toda laya, a la misma situación fiscal que cualquier bien privado, empezando por la sujeción a IBI, impuestos municipales, etcétera, cancelaría las ayudas económicas de cualquier tipo a todas las confesiones, y convertiría el país en un estado laico.
-Pero Lucas…
-¡Espera, que no he terminado! A la familia en cuestión, antes de que pudieran moverse y salir del país que tanto aman, les detendría preventivamente y les intervendría sus bienes, empezando por el Pazo de Meirás, y todas aquellas propiedades y capitales cuyo origen no estuviera debidamente justificado, es decir, todo lo que no hubieran obtenido con el producto de su trabajo…
-Pero, Lucas…vuelvo a interrumpirle.
-Que no, que no hay otra, esta gente no va a entender nunca otro trato, deben de estar pensando que estamos aún en el 75.
-Lucas, oye, que se me está haciendo tarde…
-Tú, lo que no quieres es oír las cosas como son, pero me has peguntado y…
-Que sí, Lucas, pero que me tengo que ir, de verdad.
-¡Hala!, pues vete.
-¡Viva el Rey!
-¿Qué has dicho?
-Nada, nada. Hasta luego, Lucas.






miércoles, 7 de noviembre de 2018

El gran prestidigitador







Ha aparecido con su porte impresionante, con su aplomo ante el micrófono y las cámaras, y con el retraso preciso para hacer su presencia más esperada. Y ante la debacle del sistema judicial español, que en palabras de otro aprendiz de prestidigitador, se ha pegado un tiro en un pie, nos ha prometido que los españoles nunca más tendrán que pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (IAJD en la jerga jurídica), y en cambio, será la banca quien lo hará. Con estas cuatro palabras se ha desvanecido la tormenta y los titulares tipo “la banca siempre gana” han perdido todo su sentido. Se acabó lo que se daba, dicho en plan castizo.
Los que no somos juristas nos preguntamos para qué hemos esperado estas dos semanas en las que han corrido ríos de tinta –incluso este humilde blog se había sumado a la moda- si la solución era tan sencilla y la teníamos tan a mano. Para qué hablar de lo malos que son los bancos, de posibles connivencias entre éstos y algún sector del sistema judicial; para qué hablar de los miles de millones que podían estar en juego dependiendo de la retroactividad del ISJD; para qué discutir si el impuesto lo debe pagar el que da el dinero o el que lo recibe… ¿Qué importa eso ahora?
¿Hemos de creer que con ese decreto-ley que se va a aprobar, la banca no va a repercutir ese importe en otra partida de gastos, o en la cuota mensual que el comprador se obliga a pagar, y, quizás, cobrar una comisión por tener que recurrir a la artimaña que se invente? ¿Hemos de creer que esa autoridad independiente que se va a crear será capaz de evitar que la banca se salga con la suya? ¿Apostamos algo, como le gusta decir al ministro de asuntos exteriores? De hecho, la bolsa ha registrado avances en la cotización de los bancos después del gran aviso. ¿Se deberá solo a que no hay retroactividad?
Finalmente, ¿qué guarda en la chistera el gran prestidigitador? ¿Cómo va a hacer que la banca sea quien pague? A mí, lo único que se me ocurre es que elimine de raíz el dichoso impuesto, y lo sustituya por otro nuevo sobre los beneficios bancarios, en línea con lo que reza en su proyecto de presupuestos generales. Y que no se vea afectado por créditos fiscales y otras argucias semejantes; al fin y al cabo, que la banca y las grandes empresas tengan el mismo trato fiscal que las pequeñas y los particulares.
¡Eso sí que sería un buen golpe de efecto, aunque seguramente tenga menos glamur!

martes, 6 de noviembre de 2018

Notas de octubre






Uno. Ayer, primer día del mes, tuvo lugar en Madrid la entrega simbólica de los archivos franceses relacionados con ETA, en un acto que reunió al presidente del gobierno español, al jefe de gobierno francés –ya saben que Francia es republicana y tiene un presidente de la República con poderes ejecutivos, en tanto el día a día de la gestión lo lleva un primer ministro- y a unos cuantos notables de la parte española. Era una ocasión para reconocer la ayuda prestada por el país vecino, ayuda que durante muchos años no se produjo, dicho sea de paso.
En el acto, presidido como queda dicho por ambos ejecutivos, se contaba con la presencia de González y Zapatero, y la clamorosa ausencia de Aznar y Rajoy. Ya hemos explicado en este blog la anemia política que sufre la derecha española ante la ausencia del enemigo interior: como si le faltara algo, la derecha siempre necesita a ETA. ¿Le bastará con Cataluña? Tampoco estuvieron los presidentes de las cámaras legislativas españolas, más ocupados en su labor de torpedeo del nuevo gobierno español, ni el máximo representante del Partido Popular que aprovechó la jornada para pedir la aplicación del artículo 155 en Cataluña, cortar la financiación para los partidos independentistas y pedirle a su colega de Ciudadanos que se escore un poco al centro izquierda, que la derecha es cosa suya, y así ambos podrán obtener un gran triunfo en las próximas elecciones españolas. Original, ¿verdad?
Asistió Iñigo Urkullu pero nadie de Bildu, y al final se bailó un aurresku de honor, que aportó el tono folklórico; no consigo entender el significado de este detalle.

Dos. El 25 de octubre de 2018 pasará a la pequeña historia española como el día en que dos máximas figuras de los poderes ejecutivo y judicial tuvieron el honroso gesto de pedir perdón y disculpas. En efecto, me estoy refiriendo a Rodrigo Rato y a Carlos Lesmes; vayamos por partes.
Del primero cabe recordar que alcanzó las más altas instancias del gobierno español. Con una aureola de gran economista que le colocaron sus colegas del Partido Popular, fue bautizado por estos como el gran artífice del llamado milagro español. Estuvo a punto de ser designado sucesor del ínclito Aznar y alcanzó la dirección del Fondo Monetario Internacional, del que salió extemporáneamente sin dar ninguna explicación justificativa, y donde fue substituido por el francés Dominique Strauss-Khan, quien tuvo que abandonarlo por un delito de acoso sexual. Véase que ambos personajes tienen un historial muy parejo. El puesto lo ocupó Christine Lagarde, aún en el cargo, y que dijo que la solución para las pensiones es que los pensionistas mueran antes. Lamentablemente, no parece que los mayores le hayan hecho mucho caso y siguen empecinados en vivir más,  pero ahí queda la brillante idea, compartida por muchísimos expertos del ala liberal de la economía.
Pues bien, ayer, como decíamos, pudimos ver a Rato en el aparcamiento de la cárcel. Ese espacio yermo, cuya imagen nos lleva  irremediablemente al patio de la misma, fue el lugar escogido por nuestro hombre para pronunciar unas palabras bien pensadas y mejor pronunciadas; tras su comunicación pudimos verle, de espaldas, caminar hacia la puerta de la prisión, vestido con una ropa informal y arrastrando un equipaje que me pareció excesivo. No pude menos que pensar en las innúmeras veces que habrá embarcado en un avión, con más glamur que en esta ocasión: siempre habrá tenido quien le lleve la maleta y utilizado un acceso restringido a la gente importante. Ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar, que nos dejó Machado.
Pero sobre todo, lo que eché en falta en su alocución fue la mención de cómo y cuándo va a devolver el dinero, que sin ninguna duda ha robado y pertenece a todos los españoles. Eso sí hubiera sido una despedida digna.
Con respecto al segundo personaje del día, también diré que su alocución acerca del manido tema de los gastos registrales de las hipotecas es, sin lugar a dudas, algo que le honra. Recuerden ustedes esa indumentaria que el poder judicial exhibe en los actos de gala, esa capa, esos collares, esas cruces, esos cordones, esas bocamangas con bordados. Convendrán ustedes conmigo que la persona que tenga el derecho de aparecer de tal guisa en público, difícilmente podrá tener sentimientos, no digo de humildad, sino ni siquiera de verse a sí mismo como un simple mortal. Por eso, a quien lo consigue, ese al que no se le sube la vanidad a la cabeza y en público manifiesta su error y su pesar, hay que reconocerle y agradecerle su gesto de humildad y de asunción de la falta.
¿Algo más? Ah, sí, se me olvidaba: la dimisión, la renuncia a su puesto. Eso es lo que le ha faltado, lo que le habría presentado ante toda la ciudadanía como un hombre justo; un hombre justo que entiende que la justicia empieza por uno mismo.
Es sabido que en las sociedades modernas hay tres poderes, a saber, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. También es sabido que a la prensa se le conoce como el cuarto poder, reconociendo así su influencia en la información y formación de los ciudadanos. Habría que incluir a las redes sociales en esa cuarta categoría. Pero rara vez se habla del quinto poder, que a muchos nos parece el más importante de todos: el poder económico, el poder del dinero. Obviamente influye en el legislativo, y en muchos países y en nuestra Europa sin ir más lejos, se regula su forma de influir a través de los lobbies, o grupos de presión; influye también en el ejecutivo de muy diversas maneras, ayudando transparentemente o no, en las campañas electorales y en la financiación de los partidos políticos, o a través de la prensa o cuarto poder; y finalmente influye en la misma prensa, -y así en los tres poderes clásicos-, poseyendo directamente los medios escritos y amplias partes de las redes sociales. De esa influencia sólo escapan aquellos diarios digitales cuyos propietarios son los propios lectores y no dependen de la publicidad.
Donde el poder del dinero no logra influir es en el poder judicial. Ustedes estarán hartos de escucharlo, los biempensantes nos lo dicen cada día. Por favor, que nadie piense lo contrario. Eso sería propio de mal pensados, y ustedes no pueden serlo. Además, ya conocen la imagen de la justicia, una espada en una mano, una balanza en la otra y los ojos vendados. Para no ver a quien juzga, no para no ver a quien le unta.
Porque son este tipo de cosas las que contribuyen a empeorar la imagen que los españoles tenemos de la justicia, o mejor dicho, de las cúpulas judiciales, esas que se nombran por los partidos en la esperanza de que sus sentencias favorezcan a sus acólitos, o cuando menos, a su concepción de la sociedad y de la justicia. ¿Hasta cuándo?


viernes, 19 de octubre de 2018

Notas de septiembre




Traigo hoy dos temas pendientes del mes pasado, recuperados en éste.



Uno. Las embarcaciones civiles, como los coches o los camiones, tienen una matrícula, con todos los datos y características que los definen, en el puerto en el que están matriculados. El nombre de este puerto se escribe a popa, bajo el nombre propio del barco, que se repite a proa, tanto a babor como a estribor. Así, aparte de por el pabellón o bandera, si sabemos distinguirlo, conoceremos en qué país está matriculado el barco en cuestión. Pero matricularlo tiene sus gastos, que no son baladíes, y por esta razón, países poco exigentes en los procedimientos administrativos y de control técnico, ofrecen interesantes rebajas y se llevan la parte del león. Recuerdo que Onassis o Niarchos, famosos armadores de los años cincuenta y sesenta, tenían gran parte de sus inmensas flotas bajo la bandera de Chipre, Malta, Liberia o Panamá, por citar los países más conocidos; así, sus barcos lucían a popa el nombre de Panamá, Monrovia, La Valeta o Limasol. El Prestige, de infausta memoria para las costas españolas y que demostró la enorme capacidad de gestión en las cosas públicas de un tal Mariano Rajoy, estaba matriculado en Nassau, Bahamas. Esas banderas se llaman de conveniencia, bien claro está el porqué.
Pues bien, el Acuarius, barco que dedicaba la ONG Médicos sin Fronteras al rescate en aguas mediterráneas de inmigrantes en apuros, se hizo famoso por la postura intransigente del ministro italiano del interior Matteo Salvini; la singladura que le dio la fama es conocida por todos, sobre todo su desenlace en el puerto español de Valencia. Menos conocido será que navegaba bajo pabellón panameño, y digo navegaba porque las gestiones que realizó el tal Salvini para vengarse de la afrenta que sufrió su soberbia, dieron el fruto deseado y Panamá le retiró la bandera.
En Méjico dicen de alguien que navega con bandera de pendejo cuando ese alguien se hace el tal, sin que necesariamente lo sea; las acepciones de pendejo en Méjico rayan en el infinito: baste decirles que un muy querido amigo me envió hace unos años un libro con las acepciones posibles, pero con la confesión de su autor de no haber intentado completar la lista. Me pregunto cuál de esas acepciones será la más apropiada para el tal Salvini y los que le hicieron caso en Panamá. Y ya puestos a hacer preguntas, ¿Por qué resulta siempre más fácil, rápido y barato perjudicar a los que tratan de hacer el bien? Entenderán ustedes que la lista de paraísos fiscales tiene muchas coincidencias con la de países de bandera de conveniencia, ¿sería factible, de un solo golpe, con una sola ley, borrar del mapa del oprobio a esos mismos países?

Dos. Pepi es viuda, de sesenta y tantos años, con dos hijas, y vive en la calle Argumosa, del barrio madrileño de Lavapiés. Ustedes conocen la historia: vive de alquiler y su casero le sube la renta hasta los 400 euros mensuales. Con la ayuda de sus hijas, cuando consiguen trabajo, y la pensión de viudedad, va vadeando el temporal, pero un día le quieren aumentar la renta hasta los 1.600 euros, y, claro, hasta ahí no llega, no puede pagar y le amenazan con expulsarle de la vivienda. Llega el día en que se va a ejecutar el desahucio y en el último minuto, gracias a la intervención del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, consigue una sentencia favorable que paraliza sine díe el casi seguro desahucio, a menos que le garanticen una alternativa habitacional. Al parecer, su vivienda es la única del bloque de pisos, ocho o diez, que estaba pendiente de vaciarse para convertir todo el edificio en pisos para alquiler turístico, que rentan muchísimo más ante esta nueva burbuja inmobiliaria que se está creando gracias al auge del turismo urbano.
Ustedes pensarán que el propietario del edificio ha hecho una pésima gestión al no tratar de convencer a Pepi para que se fuera, mediante una compensación adecuada, buscándole otro piso en el mismo barrio o en la proximidad, ayudándole en la mudanza, etcétera; ahora se encuentra con que no puede acometer el proyecto planeado y tan fácilmente echado a perder.
¿Recuerdan ustedes el cuento aquel del escorpión y la rana, cuando ambos tenían la necesidad de salvar una corriente de agua, imposible de lograr para el primero? El escorpión convenció a la rana de que le dejara subirse encima, y ante la suspicacia del batracio le dijo que no se preocupara, que no podría clavarle el aguijón pues morirían ambos. Sin embargo, eso fue lo que hizo: a la mitad de la travesía se lo clavó y ambos, rana y escorpión, murieron.
En este caso, el propietario del edificio es un fondo de inversión, de esos que llaman fondos buitres, y no ha sido capaz de renunciar a una pequeña parte de la ganancia que tenía a la vista, por la sencilla razón de que la deseaba toda para sí. Un escorpión cumple con su naturaleza clavando el aguijón allí donde puede; un fondo buitre hace lo mismo exigiendo la ganancia hasta el último céntimo posible. ¿Cómo solventará ahora la papeleta que tiene con nuestra Pepi?
Y otra pregunta final: ¿están ustedes seguros de que no acabarán   invertidos sus ahorros, o parte de ellos, en un fondo de estas características? Porque cuando el banco o caja de ahorros de siempre les ofrece una participación, por pequeña que sea, en planes de ahorro o fondos de inversión, todo es posible. Recuerden lo que ocurrió con las hipotecas subprime, en el 2008. ¿Siguen creyendo ustedes en la probidad del sistema financiero?



miércoles, 10 de octubre de 2018

El (nunca) libre mercado



Este artículo ha sido publicado en la revista OP Machinery, en su número de octubre de 2018






El libre mercado, la propiedad privada, la libre iniciativa individual, la no injerencia de los poderes del Estado en la actividad económica, la supremacía del mero interés personal, en definitiva, el liberalismo económico expresado en la  frase laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même, o sea, dejad hacer y dejad pasar, el mundo va por sí mismo, constituyen los principios básicos de la revolución liberal que se impuso en Europa, y por ende, en el mundo entero hace dos siglos y medio. Ni en todos los países a la vez ni con la misma intensidad, como es natural; con Inglaterra en cabeza, mediante la confiscación de las tierras comunales por los propietarios más poderosos, con la Corona al frente, creando legiones de campesinos sin tierra abocados a convertirse en mano de obra para la incipiente industrialización. Exportaron el sistema a las colonias norteamericanas, y juntamente con Francia, se hicieron los dueños absolutos del mundo enfrentando a los demás países con esta nueva ideología, ante la cual nadie podía resistirse; nadie estaba preparado para la apertura de sus mercados ante la fuerza y el empuje de los nuevos amos del mundo. Y la apertura de los mercados se hizo sí o sí: si no era voluntariamente, se abrían a la fuerza, por la fuerza de las armas, claro. Los ejércitos europeos ponían en el campo de batalla una fuerza invencible, y la nueva ideología quedó plenamente instaurada; así se forjó la primera mentira de ese sistema político-económico.
Porque es sencillo entender que la libertad de mercado es una entelequia cuando una de las partes posee industria y necesidad de exportar y la otra no es más que un mercado que se endeuda y entrega las materias primas que el rico precisa; que la propiedad privada beneficia al que tiene, y ansía, y puede adquirir más, y acaba imponiendo una legislación favorable,  obligando a acuerdos y contratos que le benefician. De forma muy sumaria, ésta es la historia, nacional e internacional de los últimos siglos, de la colonización y de la descolonización, y que explica la actual situación del mundo. Los que estamos a un lado nos hemos visto favorecidos, unos más y otros menos; en tanto los demás países se han deslizado por la pendiente de la ruina y el hambre endémicos.
Y para que no les quede la más mínima duda, vean cómo el país que ha defendido el sistema liberal con la sangre de sus hijos, se inclina por una política de aranceles y sanciones comerciales cuando le ve las orejas al lobo.
En otro orden de cosas, se suele mencionar a la Bolsa como el ejemplo perfecto del libre mercado: la ley de la oferta y la demanda, sin que medie ningún otro actor, es la que rige ese mercado, y ahí se fijan los precios, en total libertad, ya que nada ni nadie obliga a comprar ni a vender. ¡Qué bonito, qué hermoso!
¿Habrá alguien, medianamente informado, que se trague esa milonga, como dirían en el cono sur? La desregulación ha convertido ese mercado, con la introducción de complicados algoritmos matemáticos, de órdenes, no ya a corto, sino en milésimas de segundo, y otras estrategias al servicio de los grandes actores, en un auténtico juego de trileros. Se repite un anuncio en forma de noticia, en determinada prensa digital, que viene a decir que se van a impartir lecciones gratuitas a los españoles para que aprendan a invertir en bolsa. ¡Huyan!, los que aún estén a tiempo, entiendan que esto de la bolsa es como el juego de las máquinas en los bares: están programadas para ganar, dejando una comisión para el dueño del local. Aquí, el dueño del local es la entidad que se queda con las comisiones, para entendernos, y los que ganan son los que han implementado cada día más y mejores estrategias ante las que es imposible que un inversor normal pueda ganar. Observen la situación actual de la Bolsa española: entre los anuncios de desaceleración y vacas flacas, asistimos a subidas constantes de los valores, sin perder de vista que lo que esperan los bajistas es que sus valores bajen para hacer su negocio.
Esto es lo que queda de aquellos principios que enumerábamos al comienzo. Para disimular y salvar lo insalvable, ahora lo llaman neoliberalismo.





jueves, 4 de octubre de 2018

Monarquías parlamentarias






Es sabido que una monarquía parlamentaria se distingue de una república en que la cabeza del Estado la encarna un rey que reina pero no gobierna. Un ejemplo típico es la monarquía del Reino Unido, donde a la reina se le reservan funciones representativas, en tanto los asuntos de estado dependen del parlamento y del gobierno, cuya elección responde a procedimientos democráticos. Y ya que hemos citado al Reino Unido resulta pertinente añadir que cuando la reina Isabel fue preguntada por su opinión acerca del reciente referéndum  escocés –el reino unido de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte- ella, muy prudentemente y muy en su papel, señaló que le daría mucha pena que Escocia se separara de los demás.
Hemos comentado en estas páginas nuestra creencia en que los discursos del rey son redactados por el gobierno; éste los pasa a la casa real, se corrige, quita o añade algo si ha lugar, vuelven al gobierno, se consensua lo que sea menester –cuanto menos mejor- y el rey tiene ya un discurso que pronunciar. Este proceso sería lo normal en una monarquía parlamentaria. Luego, dependiendo de la persona que encarna la monarquía, de la calidad de su lectura, o de su simpatía personal y su carisma, el texto se escucha mejor o peor. La persona que era rey, el rey emérito, tenía unas indudables dotes personales, era “muy campechano”, e hizo famoso aquello de “la reina y yo”.
El actual, tanto sin barba como con ella, tiene una presencia más impostada y un atractivo personal indiscutible. Como el presidente del gobierno. En esto y en que no me gusta ninguno de los dos coinciden ambos.
Así que cuando el tres de octubre de 2017 el rey apareció en pantalla para pronunciar aquél famoso discurso, me dije: Bueno, es el discurso del gobierno, fija la política nacional en estas cuestiones, que con algunas coincidimos y con otras no, etcétera. Lo que me llamó la atención fue el lenguaje gestual, lo que transmitían sus ojos, sus manos, su posición ante la mesa, su manera de transmitir el mensaje como si fuera suyo, no como si lo hubiera comprado, y, claro está, no me gustó. Y desde ese momento he sentido hacia el personaje un mayor recelo del que tenía.
Pero, ayer, tres de octubre de 2018, he sabido que el discurso era suyo, que el mismo Rajoy no era partidario de que lo pronunciara, que esperara un poco, a ver si se le pasaba, pero que fue su propia decisión la que nos hizo llegar aquellas palabras. ¿Imaginan a la reina británica pronunciando un discurso como ese? Claro, allí no pueden modificar la constitución, por la sencilla razón de que no la tienen; es la voluntad de los ciudadanos la que puede cambiarla, y ser conscientes de eso es lo que les hace más libres y aceptar naturalmente un régimen político que no entra en lo que les pertenece a ellos. Es la libertad lo que les hace permanecer unidos, porque saben que pueden cambiar las reglas.
Allí, donde nadie es inviolable.

martes, 25 de septiembre de 2018

El caso Almería


Este artículo ha sido publicado en la revista OP Macinery, en el número de agosto-septiembre.


Unos meses después del fallido intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 –eso sí fue tal cosa, a ver si nos enteramos- , un joven almeriense que trabajaba en Santander recibió el aviso familiar de que un hermano suyo haría la primera comunión; entretanto este hombre, Juan Mañas, había trabado amistad con Luís Montero, un salmantino que también trabajaba en la ciudad, y con Luís Cobo Mier, montañés de pura cepa como sus apellidos indican. Estos pensaron acompañarle en el desplazamiento y aprovechar así la oportunidad para conocer la provincia andaluza. A ello se dispusieron poniéndose en marcha el 7 de mayo en el coche de Cobo, pernoctando en Madrid y reanudando su viaje a la mañana siguiente, pero con tan mala fortuna que hubieron de detenerse por problemas mecánicos y alquilar un coche en Manzanares con el que continuaron su viaje hasta Pechina, pueblo de origen de Juan Mañas.
El 7 de mayo la banda terrorista ETA llevó a cabo un atentado en Madrid en el que resultó malherido el General Valenzuela, Jefe de la Casa Militar del Rey, y muertos los tres militares que le acompañaban. El comando estaba compuesto por tres integrantes, y alguien, que vio los movimientos de aquellos tres jóvenes en tierras manchegas, los confundió con los terroristas y dio parte a la Guardia Civil.
Los jóvenes durmieron la noche del día 8 en el domicilio familiar de los Mañas, y dedicaron el día 9 a visitar la provincia, como tenían pensado.
La Guardia Civil se puso en marcha y ese mismo día, el 9 de mayo les detuvo en Roquetas en una tienda de “souvenirs”, hacia las nueve de la noche, sin que ellos ofrecieran la más mínima resistencia. La prensa del día 11 se hizo eco de la captura del comando del atentado de Madrid, detallando que los tres perdieron la vida cuando las fuerzas que les conducían hacia Madrid hubieron de dispararles en su intento de fuga y defendiéndose de ellos...
El juicio se inició el 14 de junio de 1982, trece meses después, y finalizó el 27 de julio. Solamente fueron procesados tres de los once guardias: el teniente coronel Castillo Quero, que en el momento de los hechos estaba al frente de la Comandancia de Almería y era el mando de la operación, el teniente Gómez Torres y el guardia Fernández Llamas.
El abogado de la acusación particular, Darío Fernández, en todo momento intentó que fueran condenados por asesinato, en contra de la opinión del fiscal, que calificaba los hechos de homicidio. Le fue denegada una prueba fundamental en cualquier proceso judicial sin ninguna razón de peso, como es la reconstrucción de los hechos, y siempre dudó de las garantías técnicas y científicas de las autopsias realizadas por los forenses. Fue constantemente acuciado y los intentos de intimidación por parte de miembros de la Benemérita fueron variados, "incluida una bomba bajo su coche: Darío tuvo que esconderse en una cueva", recuerda Lola Liquete Cobo, sobrina de Luís Cobo.
Años después, el teniente coronel Victoriano Guillén, quien se opuso con contundencia al golpe de Estado del 23F y fue castigado por ello, explicó ante las cámaras del programa de televisión Crónica de una generación: "La Dirección General de la Guardia Civil mandó un radio (nombre que se daba en la Guardia Civil a los fax o télex) diciendo que eran etarras y que habían atentado contra el general Valenzuela. Castillo Quero, el teniente coronel al frente del operativo, que era un enfermo mental, un imbécil poseído y que, además, presumía de su amistad con el rey, vio allí la ocasión de hacer un servicio y hacer méritos, colgarse medallas".

El Parlamento de Cantabria ha homenajeado el jueves 10 de mayo de 2018, al cumplirse los 37 años del brutal asesinato, en presencia de familiares y de todos los grupos políticos (PP, Psoe, Ciudadanos, Prc y Podemos, que han aprobado el texto), a las víctimas de esta historia. En el acto promovido por el colectivo Desmemoriados se ha instado al Gobierno de España a "iniciar los cambios legislativos necesarios y oportunos para que todas las víctimas de terrorismo, incluyendo las de violencia policial, grupos de ultraderecha y grupos parapoliciales, sean reparadas y reciban la consideración y protección" que corresponde a esta condición.

 Episodios como el descrito jalonaron el período que se conoce como “la transición española”, desde 1978 cuando se aprueba la Constitución; la etérea presencia de la dictadura franquista ha impregnado –y sigue haciéndolo-  el devenir de la sociedad española, entre la mirada impasible de media España y el silencio cómplice de la otra media. El sufrimiento y la desventura los pusieron unos españoles, en tanto que otros, como los verdugos de este caso, cumplieron la mitad de sus condenas en confortables instalaciones militares recibiendo, además, ilegales fondos públicos.

P.D. Hasta aquí el artículo tal y como lo escribí el pasado mes de mayo. Ahora la guinda la pone la contestación del gobierno de la nación el pasado 14 de septiembre a la instancia planteada por el Parlamento de Cantabria, descrita más arriba; "La Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo y el Real Decreto por el que se aprueba el Reglamento de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo reconocen dicha condición de víctimas únicamente a las que lo hayan sido en actos terroristas o de hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y la seguridad ciudadana". En otras palabras: no se les reconoce la condición de víctimas, y a otra cosa, mariposa.


Tanto los hechos como las fechas y los nombres que se citan han sido extraídos de artículos periodísticos de los diarios El País, El Diario Montañés y Diario.es. Por si acaso.




lunes, 17 de septiembre de 2018

Y sigue el barquito navegando...







Esta frase la pronunciaba un amigo mío cuando quería dejar constancia del hastío que una determinada situación le causaba. Seguro que ustedes pueden adjudicarle otros sentidos, pero quedémonos con ese; con ese significado y con el deseo implícito de que esa situación, hecho o, en definitiva, causa, pase: “Pase de mí este cáliz” dicen que dijo uno que sufrió  injusta persecución por la justicia y por el gobierno.
Sí, han acertado, estoy hablando del “caso catalán”. A caballo entre la manifestación de la Diada y las manifestaciones que vendrán por el 1 de octubre, y luego por los encarcelamientos, pienso que debemos hacer una pequeña reflexión sobre este barquito que sigue navegando rumbo a un puerto del que desconoce su ubicación, y con un piloto que no sabe interpretar las cartas náuticas o no las encuentra.
Que nadie de ninguno de los dos bandos se moleste por lo de barquito, no trato de quitar al caso la importancia que tiene, aunque yo no concuerde con ninguna de ambas partes. Con uno de ellos porque no soy partidario de los nacionalismos –incluido el español- y me parece un precio muy caro el que sus actores están pagando, unos en el exilio y otros en la cárcel; sin olvidar a los ciudadanos que están atónitos ante lo que sucede en su país sin entender muy bien las causas o entendiendo que las que encuentran no son justificación suficiente para lo que está sucediendo. A este respecto me ha parecido escuchar al diputado Tardá, nacionalista y republicano, que no es lógico ni posible aspirar a la independencia con menos del cincuenta por ciento de apoyo popular; no parece que le estén haciendo caso en sus propias filas.
Del otro lado, me permitiría aconsejarles que hicieran un breve recuento de lo acontecido. A saber, la justicia de varios países europeos adonde han acudido los exiliados, ha negado la razón a la justicia española, esa que siempre proclamamos independiente y al nivel de la mejor. ¿Estarán equivocados todos los demás? Y, en un caso, han instruido  proceso contra el juez español causante del desaguisado –cuya defensa hemos de pagar todos los ciudadanos-, que se empeña en mantener a los  que se quedaron en la cárcel como si no existiera la libertad condicional. ¿Hay alguien que piense, a estas alturas, que estamos ante un caso de éxito en la justicia y la política españolas? ¿No significa, más bien, dotar al adversario de una carga ética que añadir a sus razones? Ha dimitido de todos sus cargos, incluido el acta de diputada, la persona a quien todo el mundo señaló en su día como mentora de la política del Estado contra el independentismo catalán. Lo ha hecho como consecuencia de la pérdida de poder interno en su partido, pero considero lícito preguntarme: ¿Significa también su dimisión el reconocimiento implícito del sin sentido y fracaso de su política? Porque, claro, ella es abogada del Estado y obtendrá, si se lo propone, la vuelta al escalafón: ¿vamos a tenerla de nuevo haciendo otra brillante defensa del Estado como la que ha realizado en el “caso catalán”? Visto lo visto, sería mejor que dejara de defendernos definitivamente.
Y el barquito sigue navegando. Los mayoría de españoles y  catalanes desearíamos que tocara puerto seguro, con un blando céfiro a popa, para que la política trabajara para aquello que ha de servir: mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos. Porque el peligro es que la brecha entre españoles se agrande. La derechona –uy, perdón, la derecha española, quería decir- tiene sobrada tendencia a lanzar sus redes electorales en los momentos más críticos, así lo hizo en el caso vasco en su día, y hace meses en el que nos ocupa. Sí, ya sé que han sido dos partidos diferentes en cada caso, pero la ideología es la misma, y cualquier observador podrá constatar que hoy en día, gracias al servicio que prestan los medios afines, cada vez más personas, empiezan a recelar de los catalanes, y eso es cosa que no beneficia la correcta singladura del barquito.
Es lo que le pedimos a este gobierno, que con valentía y amplitud de miras trabaje sin cesar para que esa brecha no se agrande. Por el bien de los verdaderos españoles, sean de donde sean o hablen el idioma que hablen.